Curso de Degustación (II)

Tipos de Cata:

Cada grupo de catadores realiza un tipo de Cata distinta, según sus necesidades. La única diferencia entre todas ellas es la forma en que deben dirigirse, es por eso que el Director o coordinador de la Cata debe ser un experto en el tema.

Catador Aficionado:

Lo que busca es aprender para tener un mejor conocimiento de los vinos y para poder apreciarlos mejor. Para obtener una mayor satisfacción y placer al consumirlos. Sólo quiere diferenciar los vinos entre si y, posteriormente, identificarlos (tipo y origen del vino). Además puede tener interés en clasificarlos y juzgarlos.

Catador Comercial:

Le interesa conocer, a través de la Cata, el valor comercial del producto, su adaptación a los gustos de los consumidores, su calidad en comparación a otros vinos del mercado y para realizar una selección.

Catador Técnico:

Necesita una Cata más profunda. Una degustación analítica que le permita conocer a fondo la composición del vino, su desarrollo, su conservación, su envejecimiento, su calidad, etc.
En todos los casos y para cada uno, existen diferentes metodologías y distintas formas de expresar las impresiones y resultados obtenidos.

Pero hay algo en común para todos los catadores: La necesidad de conocer y entrenar todos sus sentidos, afinándolos cada vez más, ya que son sus verdaderos «aparatos de medición».

El Vocabulario del Catador:

Expresarse con propiedad, esa es la regla!

Luego de terminar la Cata, viene el momento más difícil para el Catador: Expresar correctamente, y en términos apropiados las sensaciones por él percibidas.
Es mucho más fácil describir las impresiones visuales que las olfativas y las gustativas. A veces un experto al hablar de un vino en particular usa «expresiones extrañas», pero recordemos que la Cata es un arte, entonces pensemos que los términos utilizados por un crítico de arte, también lo son.

Hágase un experto!:

El arte de apreciar los vinos

Conocer los viñedos, las variedades y los vinos de Argentina…

Los viñedos en Argentina se extienden en una gran parte del territorio, pero fundamentalmente al oeste de nuestro país – región Cuyana – al norte y al sur.
En la extensa geografía de Argentina se encuentran viñedos plantados en diferentes suelos con diversas orientaciones y sometida a climas muy variados. Ello explica la especificidad de cada viñedo regional y de los vinos correspondientes.Argentina ofrece una variada gama de vinos para regocijo de los paladares. Los principales cepajes argentinos de calidad y tipicidad son el Torrontés – en blancos – y el Malbec en tintos.

En general los grandes vinos argentinos proceden de alguno de estos cepajes:
Blancos: Torrontés, Chardonnay, Sauvignon, Semillón, Chenin, Ugni Blanc, Riesling, Pedro Giménez, Tocay, Moscatel y Traminer.
Tintos: Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Barbera, Sangiovese y Lambrusco.

Algunos calificativos para hablar del vino:

El aficionado y sibarita aprecia las cualidades y el carácter del vino que hacen a su originalidad. El catador, especialista o aficionado, dispone de un vocabulario evocador y lleno de imágenes para hablar del vino como, por ejemplo:

Áspero: vino rudo, que da la impresión de raspar. Caso de los vinos tintos muy jóvenes.
Estructurado: vino sólido, rico en tanino.
Cuerpo (que tiene): vino estructurado y carnoso.
Equilibrado: vino armonioso.
Generoso: vino rico en alcohol.
Fresco, ligero, agradable: vino suave y ligero que se bebe fácilmente.
Ligero: vino poco alcoholizado, de poco cuerpo.
Licoroso: vino untuoso, que ofrece una sensación aterciopledada en la boca.
Nervioso: vino untuoso, que ofrece una sensación aterciopelada en la boca.
Flexible: vino con poco contenido de tanino y ligeramente ácido, bien equilibrado, agradable de beber.

El arte de servir y escanciar el vino: Todo un ritual

El arte de bien escanciar el vino está al alcance de todos si se siguen correctamente estas pocas recomendaciones:

No ocultar nunca la etiqueta, el bodeguero la coloca para que sea apreciada y algunas son un encanto suplementario.
Acercar el pico a la copa sin apoyarlo sobre ésta para que el vino fluya suavemente a lo largo de la pared sin gorgoteos.
La última gota debe caer dentro de la copa y no sobre la mesa: para ello hacer girar lentamente y levantar al mismo tiempo el pico de la botella.
Secarlo antes de servir la copa siguiente.
Puede usarse el anillo metálico «sin goteo» que permite servir el vino a la perfección y evita que caigan gotas.
Llenar las copas solamente hasta sus dos terceras partes. Champañas y vinos espumosos siguen las mismas reglas.Para evitar que la espuma se desborde, servir cada copa en dos tiempos.
Mantener el vino a buena temperatura… En la mesa, la temperatura del vino dentro de su botella sube rápidamente.
Para evitar que una botella de vino tinto se recaliente, simplemente se debe colocar la botella en un recipiente isotérmico.
Los vinos blancos y los vinos espumosos se conservarán en un recipiente de hielo.

El orden de los vinos…

Es agradable servir varios vinos en el transcurso de una comida: en este caso, es necesario respetar cierto orden en su servicio.
En efecto, el encadenamiento de los vinos influye sobre la apreciación que se puede emitir sobre su calidad. Un vino nunca debe hacer lamentar el anterior.
Por esta razón se tratará de servir los vinos del más ligero al de más cuerpo, los vinos blancos antes de los vinos tintos, los vinos secos antes de los vinos dulces (salvo en el caso de ciertos entrantes en armonía con vinos suaves), y los vinos jóvenes antes de los vinos añejos.
El arte de elegir las copas: A buen vino, buena copa:

Existen numerosas formas de copas específicas de una región, pero un vino se saborea mejor en copas con las siguientes características:

Paredes finas, incoloras y transparentes, para que se aprecie el transparente color del vino.
Paredes redondeadas y boca ligeramente más estrecha para que los aromas se concentren en la parte superior de la copa y se puedan percibir mejor.
Contenido lo bastante grande para poder servir una cantidad razonable de vino sin exceder los 2/3 de la copa.
Copa con un pie (4 a 5 cm) que facilite el tomarla sin recalentar el vino.
La copa debe estar impecablemente limpia: sin rouge de labios, huellas de dedos, polvo, detergente; secarla con un paño seco y limpio.
En lo posible, usar copas de cristal normalizado denominadas «de degustación».

La disposición de las copas en la mesa:

Colocar una copa de agua y una copa para cada vino a servir, o al menos, una copa para cada color de vino.
Las copas deben estar dispuestas en la mesa en un orden de altura decreciente de izquierda a derecha.
Las copas de vino blanco son más pequeñas que las copas de vino tinto.
La copa de agua se coloca a la izquierda.