Curso de Degustación

Como dice la poesía, el vino alegra el corazón. Pero nunca se debe beber en soledad. Un buen vino es para compartir: con amigos, con la mujer amada, con la familia. Y para acompañar con las comidas. También es importantísimo saber decir basta. Aprender a tomar y apreciar los sabores. Al vino hay que dejarlo jugar en la boca… Que nos diga si tiene aromas, si es áspero, astringente… no hay cosa más bella que develar los aromas y los gustos de los vinos y aprender a descubrirlos usando todos nuestros sentidos.

Todo lo que Ud. debe tener en cuenta antes de disfrutar de un buen vino!

Recomendaciones

Recuerde descorchar el vino unos minutos antes de catarlo para permitirle que se vaya oxigenando. Retirar el corcho del sacacorchos y oler la cara interior para detectar posibles alteraciones aromáticas.

No degustar en lugares donde haya olores fuertes (como en una cocina o depósito).
Trate de no usar perfume.
Trate de no fumar.
Ubíquese en un lugar bien iluminado: Las luces amarillentas debilitan los matices dorados de los vinos blancos, mientras que la luz de los tubos fluorescentes empobrece el color de los tintos, añadiéndoles reflejos sepias o marrones.
Degustar preferentemente sobre un mantel o fondo blanco para poder apreciar bien el color del vino.
Tenga cerca un pequeño recipiente para escupir el vino que no se traga.
Tenga a mano papel y lápiz para hacer anotaciones.
Trate de hacerlo como lo haría un profesional!

El ambiente, la situación y el estado de ánimo son factores determinantes a la hora de emitir una opinión sobre un vino.

Otro factor que debe tener en cuenta es el aspecto visual de la botella. Siempre asociamos una bonita vestidura (Etiqueta, cápsula, etc.) con un buen vino. Pero es importante que no nos dejemos influir por una buena presencia. Por lo que le recomendamos que si va a realizar una cata de varios vinos junto a sus amigos, lo haga como lo hacen los profesionales: A muestra tapada o ciega. Simplemente cubra las botellas con papel madera, para que no pueda apreciarse la etiqueta. Se sorprenderá!

La Temperatura ideal: Temperatura ambiente?

En los viejos tiempos, las casonas y castillos señoriales franceses, italianos y españoles, eran recorridos por corrientes de aire que los mantenían frescos, de ahí surge que se debe de tomar los vinos tintos a la temperatura ambiente. La mayoría de los vinos tintos dan lo mejor de si servidos entre los 16ºC y los 18ºC. Un tinto servido caliente (más de 20ºC) es en general flojo, plano y sin vida.

«Servir el vino a la temperatura ideal, es un factor vital para su goce»
Para el vino Malbec, y otros vinos tintos con cuerpo, la temperatura aconsejada es tomarlos a 17ºC. Quince minutos en la heladera hacen maravillas para revivir los vinos tintos que han sufrido el calor; pero no tome el vino demasiado frío porque su sabor original se puede desvirtuar. Los tintos ligeros y frutales, como los vinos del año, son deliciosos cuando se sirven fríos, entre los 12ºC y los 14ºC.

Las copas… Todo un tema!:

Deben ser agudas y redondeadas en el extremo inferior, generosas en capacidad, de vidrio transparente y sin dibujos, para apreciar los colores y las «lágrimas del vino” con facilidad. Se debe llenar solo un tercio de la copa, con el objeto de poder mirar el color y dejar que el oxígeno penetre y libere los aromas del vino. Siempre deben tomarse del pie, nunca del cuerpo de la copa.
Las copas, para una degustación, deben estar limpias y libres de olores.Antes de llevar las copas a la mesa conviene olerlas para comprobar su neutralidad. Para lavarlas no use detergentes perfumados, utilice un jabón neutro y enjuáguelas varias veces con agua limpia; para secarlas utilice telas que no dejen pelusas u olores indeseables.

El hecho de que una copa sea más grande o más pequeña, con el balón más o menos amplio, la boca más o menos ancha… determina una percepción distinta del vino.

Pero, ¿Sobre qué aspectos concretos del vino actúa cada uno de estos elementos?

Tamaño: Influye en la intensidad y la calidad de los aromas. Lo más importante es el “espacio” que queda para inhalar y en el que se desprenden los aromas. Los vinos tintos, por su mayor contenido alcohólico, exigen copas grandes, mientras que para los blancos son más adecuadas las de tamaño mediano y pequeño que permiten realzar las notas frutales.

Forma: El diseño se basa en el estudio de las variedades de uva (intensidad aromática, taninos, alcohol, acidez, etc.). Lo que se busca no es sólo potenciar las virtudes de un vino haciendo que parezca mejor, sino esconder sus puntos flacos. Una copa inapropiada es capaz de dar mayor relieve a los elementos menos positivos del vinos.

Diámetro del borde: Determina la postura de la cabeza a la hora de ingerir el vino. Las copas de boca muy ancha obligan a inclinar la cabeza hacia adelante para tomar el sorbo, mientras que en las estrechas el movimiento será hacia atrás. La postura de ingestión conducirá el líquido hacia una u otra zona de la lengua, donde se registran los principales sabores (dulce, ácido, salado y amargo). El “diseñador” de la copa decide las sensaciones gustativas que le interesa potenciar para cada tipo de vino.

Grosor del cristal: El cristal fino es el más adecuado para la cata. Además de permitir una visión más clara y nítida del color del vino, hace posible una comunicación mucho más estrecha entre el paladar y la sensación táctil es mucho más agradable.

Juegue con su copa:

Siempre debe llenarse sólo 1/3 de la copa, para poder «jugar con la copa» y para hacer posible el movimiento rotatorio que debe imprimirse al vino para que los aromas comiencen a liberarse y para poder apreciar visualmente al vino.

Cómo guardar las copas:

Las copas nuevas mantendrán el olor y el sabor del cartón de embalaje mientras no hayan sido bien lavadas; por eso no conviene guardarlas en sus cajas originales. Si las copas se alquilan o se piden prestadas para una gran recepción, se debe comprobar previamente que no tengan olor a detergente ni a cerrado (el olor que suelen adquirir en los armarios).

El mejor sitio para guardar las copas es un mueble situado fuera de la cocina, ya que ésta suele estar llena de olores y de vapores. Acomódelas de pie o suspendidas por el pie en unos portavasos. Si las coloca boca abajo, cogerán el olor de los estantes. Finalmente, calcule sacarlas con la suficiente anticipación para que se aireen.

El Oxígeno – Amigo o enemigo de los vinos?:

El oxígeno es el mayor enemigo de los vinos durante el proceso de elaboración y cosecha de los frutos. Pero también es un aliado cuando decidimos descorchar una botella.
Un buen vino crecerá en intensidad y en aromas, y otro especial o de guarda, por ejemplo, podrá llegar a ser mucho mejor si tenemos en cuenta el uso de un «decanter».
Lo ideal es utilizar decanters de cristal, donde trasvasaremos el vino lentamente, por lo menos una hora antes de beberlo. Así lograremos que el vino comience a liberar lentamente sus aromas.